domingo, 2 de enero de 2011

Félix Ríos es entrevistado para CasoSiete

Editado por Caso Siete Domingo enero 2, 2011

Más de diez años de experiencia como criminólogo le avalan. Experto en la elaboración de perfiles criminales su colaboración en casos como el de la desaparición de Isabel Canino, en La Laguna, o la de Kataysa, en Lanzarote, han convertido a Félix Ríos en uno de los referentes en investigación criminal en Canarias. Formado en la Escuela Superior de Ciencias Criminológicas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), comienza su andadura profesional con la investigación de una serie de casos sin resolver en La Gomera. Actualmente, siete casos sin resolver son los que consiguen robarle el sueño.



¿Cuál es la función exacta de un criminólogo?

En mi caso particular mi labor es principalmente la de asesoramiento a la familia de la víctima de un crimen o desaparición en todo momento. El objetivo está claro, resolver el caso y ante esto todos mis pasos deben ir encaminados a ayudar a esclarecer lo que pudo suceder. Para ello es fundamental el trabajo que se realiza en colaboración con el abogado de la familia de la víctima.


¿Podría explicar los pasos que sigue a la hora de iniciar una investigación?

Las pautas que se siguen pueden variar según el caso y sus características. Como base siempre parto de un hipotético triángulo en el que ubico, en cada vértice, al autor, el escenario del crimen y la víctima. Dependiendo de los datos de los que disponga la incógnita a despejar puede variar. Por ejemplo, en el caso de la desaparición de Isabel Canino se buscaba a la víctima principalmente pero a través de su muy probable agresor. Finalmente, despejar estas dos claves nos permitía entender cómo fueron los hechos y qué pasó exactamente en la casa.


¿Su labor está coordinada en todo momento con la que llevan a cabo los cuerpos de seguridad del Estado?

Lo ideal sería que existiera esa colaboración entre la figura del criminólogo y la policía pero lo cierto es que es un gremio bastante cerrado con el cual es complicado alcanzar un grado de colaboración sincera a la hora de trabajar. Yo prefiero llevar mi labor de asesoramiento en paralelo a las investigaciones que pueda realizar la policía, mandándoles información siempre, a través del juzgado, mientras prefiero tener un contacto directo con la familia de la víctima y dedicarles todo mi tiempo.


¿Pero cree usted que esta es la tónica que se sigue en otros países?

No, para nada. EEUU, Canadá y Bélgica, por ejemplo, nos llevan bastante ventaja en esta materia. En España, la figura del criminólogo es relativamente nueva y es, hasta cierto punto ?normal? que desde los cuerpos de seguridad del Estado haya ciertas reticencias a la hora de trabajar o dejarse asesorar por expertos. Esta situación lo que está provocando es que no se pueda trabajar en muchos casos de homicidio, por ejemplo. Yo en mi caso particular intento siempre interesarme por los casos que siguen sin respuesta en Canarias, los ya en un segundo plano para la policía, contactando con las familias las que luego les presto mi servicios de forma altruista.


Según su criterio ¿cuál cree que es el mayor handicap para los expertos en esta materia?

Como bien decía antes es una formación que ha sido reconocida como tal en fechas recientes. Esto lo que ha provocado es que el criminólogo no se puede especializar en un campo o materia determinada de una forma sistemática sino que tenga que hacer por cuenta propia. Al final es la propia práctica la que te ayuda saber o a conocer los pasos que debes dar para implementar tu formación.


¿Cuál es su especialidad?

A lo largo de estos años me he centrado principalmente en la elaboración de perfiles. Para hacerlos tengo primero que sentarme con la familia de la víctima en cuestión y conocerla a fondo, para saber todo sobre él/ella. A partir de esta información, y conociendo el escenario donde se sucedieron los hechos se puede conocer como es el agresor/a. Por ejemplo, saber si el agresor llevaba el rostro cubierto o si la atacó por detrás, lo cual denota vergüenza o que tal vez se conocían , entre otros aspectos.


Si pudiera hacer una valoración de los casos que se dan en las Islas ¿considera que son de gran complejidad a la hora de resolverlos?

Las cifras que se suelen dar no son las más cercanas a la realidad. Es decir, muchas veces escuchamos a las autoridades afirmar que de los 20 homicidios que se dan en Canarias se han logrado resolver 18, sin embargo no se entra a detallar que estamos ante casos evidentes en los cuales el asesino es su pareja y se entrega o se intenta suicidar, por ejemplo. La cuestión es ¿qué pasa con esos dos crímenes que faltan para completar la estadística? Pues como norma general esos son los que llegan a mi despacho.


En Canarias las desapariciones se han convertido en uno de los grandes miedos sociales. ¿Cree que habrá una respuesta a los casos de Sara Morales y Yéremi Vargas?

Las desapariciones no son un fenómeno nuevo. En estos dos casos, las circunstancias de su cercania espacio-temporal, han hecho que se hable más de ellos, lo cual me parece bien para mantener vivas las investigaciones. Sara, por ejemplo, lleva cuatro años desaparecida y en este tiempo ha sido imposible dar respuestas a muchas preguntas que la familia, o yo como investigador, nos planteamos. Tal vez sea necesario solicitar ayuda a expertos, aunque sean de fuera como por ejemplo el FBI ¿no? .


¿El FBI?

Cuando se habla de FBI parece que suena a película. Pero lo cierto es que este cuerpo, que cuenta un grupo de especialistas en desapariciones que se ha interesado por el tema. A día de hoy no entiendo por qué no se cuenta con su asesoramiento, más teniendo en cuenta que tienen fondos federales para asesorar a otras policías del mundo. A España no le costaría ni un duro.


¿Cree por tanto que resolver la desaparición de esta niña se ha convertido en una medalla a la que no se quiere renunciar?

¿Medalla? Creo que el caso de Sara puede ser un marrón que nadie quiere asumir. Sé que es una afirmación dura, pero realmente creo que las cosas están así. El caso de Yéremi Vargas no lo he podido seguir tan de cerca, pero estoy interesado en acercarme a la familia y ver en qué puedo ayudar.


Usted mantiene contacto con la familia de Sara ¿cuál ha sido su tarea hasta este momento?

He mantenido y sigo manteniendo contacto puntual con la familia de la niña, de hecho le escribo a menudo a su tía. Entre las últimas líneas que se han planteado desde mi despacho, se encuentra el envejecimiento artificial de las imágenes de ambos niñosl, para saber como serían sus rostros, hoy en día. Y no se trata de un mero capricho personal, esta hipotética reconstrucción facial responde a las recomendaciones planteadas por Missing Childrens, organismo reconocido a nivel estatal en EEUU y que ha elaborado un manual sobre desapariciones que sirve como libro de cabecera del FBI para resolver estos casos.


¿Y no saldrá a la luz ese envejecimiento?

Esto ya depende de las familias, en cuanto me den el visto bueno, los haríamos públicos. Pero tengo la impresión de que últimamente están muy desmotivadas por todo lo que pasó en el pozo de Jinamar, etc.

Retomando el caso de Sara ¿cuál es su valoración sobre el conocido violador de la furgoneta blanca que se quitó la vida en el Salto del Negro?

Sobre esto solo voy a decir que en su día presenté ante la Jefatura de Policía de Las Palmas de Gran Canaria un informe en el cual se apuntaba a la posibilidad de que este señor, encajara con el perfil que tracé sobre el posible autor de la desaparición de Sara, a las 6 semanas de ocurrir ésto. Con esto no quiero decir que él tuviera algo que ver, simplemente se le señaló para que la policía realizara las oportunas investigaciones ya que por su perfil y modus operandi podían encajar con el caso.

El cuerpo de Kataysa fue hallado en un maletero / Caso Siete
Estos son sin duda los casos más sonados ¿pero usted es buen conocedor de que hay muchos otros que no cuentan con tantas páginas en los medios o minutos de radio y televisión?

Por supuesto. La muerte de Kataysa, en Lanzarote, es un misterio sin resolver que parece ya olvidado. Una joven que desaparece y al cabo del tiempo se encuentra su esqueleto en el interior del maletero de un coche en mitad de un descampado. O el caso de Urbana Ramos Plasencia, en Tenerife, que salió una mañana de su casa para ir a su trabajo en Adeje y nunca llegó. Su cuerpo se encontró cerca de su coche en una carretera de tierra. O el caso de Pancho, atropellado y muerto en una zona de Güímar por un conductor que se dio a la fuga y que, a día de hoy, sigue sin aparecer.

N. Alonso / La Laguna

No hay comentarios:

Publicar un comentario