domingo, 19 de junio de 2011

Pedimos Ayuda para el caso de Epifanio, desaparecido en el 2004

Artículo escrito por Héctor Fajardo para Caso7 y ABC.

Técnicas del FBI para resolver un Enigma


La familia del desaparecido Francisco Epifanio pide ayuda a las instituciones para conseguir un georradar y descartar que el cuerpo esté enterrado en la casa del principal sospechoso. La asociación Laxshmi trabaja en el caso

Viernes 17 de Diciembre de 2004. El reloj marca las 21.14 horas. Francisco Epifanio Espino vive en una pequeña casa en Santa Brígida. Después de cenar le comunica a su madre su intención de ir a dar un paseo en compañía de su perro. Anda unos cuantos pasos y a escasos metros de su domicilio se le pierde de la pista hasta hoy. Si, hasta hoy, porque la Asociación Laxshmi parece tener nuevas pistas que pueden ayudar al hallazgo de este desaparecido. Lo cierto es que este colectivo trabaja en la hipótesis a la que apuntan todos los indicios del caso. Para la elaboración de un completo perfil de Epifanio se entrevistó a sus padres para que relataran paso a paso los momentos previos a su desparición, así como lo que ocurrió los días posteriores.
Epifanio era un joven muy apegado a su madre, María Jesús, con la que mantenía una estrecha relación. Un accidente le había provocado secuelas en uno de sus brazos, por lo que cobraba una pensión de invalidez. Cuando despareció lo primero que comprobaron fue si su móvil continuaba encendido, cosa que constataron que era así, y posteriormente si había realizado algún movimiento en su cuenta corriente. Desde ese día, nadie ha realizado operaciones con su tarjeta. Tras interponer la correspondiente denuncia ante la Guardia Civil, concretamente tres días después de desaparecer, el 20 de diciembre, y justo cuando comenzaba a ganar terreno la desesperación, un mensaje de texto recibido en el teléfono de Raquel la hermana de Epifanio puso a sus familiares en alerta. En el texto de ese mensaje se podía leer: “Por favor Raquel, dile a papa que me perdone. estoy bien y con una amiga, ya llamaré”.

Una mujer con acento latino
Los familiares pensaron de inmediato que él no había sido el autor del envío, ya que no solo nunca había sido muy hábil con el teléfono móvil, sino que además jamás se le había conocido novia alguna. Esto acrecentó la peocupación del entorno del joven. Pocos días más tardes, y ante la insistencia mostrada por la madre para tratar de contactar con él, recibió una llamada. Se trataba de una mujer con acento sudamericano que le instaba a dejar de buscarlo. Según ella, llamaba de parte de su hijo e insistía en que se habían ido a vivir juntos. La madre por supuesto trató de que se pusiera al teléfono, a lo que se negó. Sin embargo, si le dio tiempo a escuchar una voz de hombre que daba las instrucciones a la mujer sudamericana.



El desaparecido junto a sus sobrinos



Pero la historia de esta desaparición no se detiene. La madre vuelve a recibir una llamada, esta vez se trata de una vecina que no se identifica pero le comunica que si de verdad quiere saber lo que le ha ocurrido a su hijo debe preguntarle a un conocido vecino de la zona, que vivía a menos de un kilómetro de la casa de Epifanio. La madre desconocía que su hijo tenía relación con esa persona, que además era politoxicómano, incluso llegó a dudar sobre las intenciones del alertante desconocido. Sin embargo, María Jesús encontró una agenda entre sus efectos personales y la analizó detalladamente. De pronto, en uno de los contactos figuraba el número de teléfono y el nombre de la persona que aquella extraña llamada le había indicado. Sin dudarlo lo telefoneó y enseguida reconoció la voz de su interlocutor. Era la misma de aquel que se oía de fondo en la llamada de la mujer con acento latino.

La familia ya tenía un sospechoso y la policía también. Pero los esfuerzos de los agentes fueron infructuosos y no lograron relacionarlo con su desaparición. Los padres de esta persona juraron ante los investigadores que la noche en la que Epifanio fue visto por última vez, él la había pasado junto a ellos. La Guardia Civil solo tenía indicios pero nada sólido para conectarlo directamente con el desaparecido.



Pozo inspeccionado por un forense en la antigua casa del sospechoso




La madre de Francisco Epifanio no se ha rendido, ni mucho menos. Algún tiempo después de faltar su hijo, unos jóvenes se encontraron con ella en una parada de guaguas de la zona. Allí le aseguraron que ellos habían visto al joven subir con su perro y un pack de cervezas en dirección a la casa del principal sospechoso. Sin embargo, hasta el momento nada se sabe sobre su paradero.

Otro caso de desaparición
Pero la historia da otra vuelta de tuerca. En 2007 el sospechoso se ve implicado en la muerte de una mujer de 73 años en Tamaraceite. La policía le da caza cuando trataba de vender las joyas de la fallecida. A pesar de que todo apuntaba a este hombre, el juez lo deja en libertad provisional. La cárcel iba a ser su próxima estancia casi con total seguridad. Así que decide encerrarse en su habitación y prender fuego a la estancia. La familia del acusado comprobó como antes de quitarse la vida, su hijo había dejado escrito en la pared de la estancia una nota pidiendo perdón por lo que había hecho y desvinculándose de otro caso muy conocido de desaparición de una menor en la Isla. Posiblemente los agentes que lo arrestaron lo interrogaron sobre ese asunto también para tratar de averiguar si tenía algo que ver con el caso.

Muerto el principal sospechoso, el camino para resolver la desaparición de Francisco se volvía más angosto. Pero hace aproximadamente un año la familia mientras miraba la televisión pudo ver un a intervención de un criminólogo canario, se trataba de Félix Ríos, miembro y fundador del colectivo Laxshmi, asociación para la lucha contra el crimen y la prevención. Se pusieron en contacto con él y les hizo una visita en compañía de otro miembro de la asociación.




Habitación donde el principal sospechoso se quitó la vida incendiándola




Los vecinos autorizan la entrada de los forenses de Laxshmi
Esa primera entrevista con la familia derivó en la realización de un perfil de la víctima y del posible autor de la desaparición. Sin lugar a dudas todo apuntaba al sospechoso principal que barajaba la policía. Dentro de ese trabajo de campo, los peritos también elaboraron un perfil geográfico para acotar la zona donde pudiera estar el cuerpo del joven. De inmediato se contactó con los vecinos de algunas fincas en Telde y estos dieron su consentimiento para realizar las pruebas precisas que lleven a encontrar el cadáver del desaparecido, en caso de que hubiera fallecido. A pesar de las esperanzas de la familia todo apunta a ello, ya que no se han registrado movimientos en su cuenta bancaria y la pensión de discapacidad era la única fuente de ingresos que tenía.

Hay que destacar que los padres del sospechoso abandonaron la casa poco después de la muerte de su hijo. La casa fue vendida a otra familia, que no ha dudado en colaborar con la familia del desaparecido. De hecho, los peritos ya han examinado esa finca, al menos algunos de sus rincones. El inmueble tenía diversas zonas ocultas que podían haber servido para ocultar un cuerpo. Pero el rastreo a pie no ha dado aún resultados. Sin embargo faltaría observar si la tierra oculta algo.




Parada de guaguas donde Francisco fue visto por última vez



La asociación Laxshmi tiene en mente la realización de un análisis del terreno. Una técnica muy utilizada habitualmente por el FBI en Estados Unidos, consistente en el uso de un Georadar. Este aparato permitiría constatar si un cuerpo está enterrado en el subsuelo sin necesidad de realizar excavaciones. El criminólogo Félix Ríos ya se ha puesto en contacto con una empresa de la península que ya ha colaborado con la policía en la búsqueda de restos humanos con resultados sorprendentes. Dicha compañía le han comunicado que el presupuesto mínimo que necesitarían para acometer dichas pruebas, es en torno a los 3.000 euros. Una cantidad con la que no cuenta la familia ni el entorno más cercano del joven, ya que son de procedencia humilde.

Carta a la Delegada del Gobierno
Sin embargo, no han tirado la toalla y han enviado una carta a la Delegada del Gobierno en Canarias, Dominica Fernández Fernández, en la que le solicitan ayuda para la obtención de un georadar. Este aparato es el que se usa habitualemente para detectar fosas pertenecientes a la Guerra Civil. En dicha misiva le aseguran que “si en un tiempo razonable de dos semanas no tuviésemos una respuesta clara de la administración al respecto, nos plantearíamos la petición de fondos anónimos o la posibilidad de que alguna empresa de dragados o prospección nos pudiera ceder el material. Sin embargo esta sería la situación menos deseada, ya que estamos seguros de que tanto usted como las administraciones centrales en general, entenderán que la mejor manera de conseguir encontrar a Fran, o en su defecto descartar la antigua casa del sospechoso de su desaparición, es la puesta a disposición para el caso, de la mejor tecnología disponible”.



Los forenses ya han tomado muestras del terreno



El Georradar es una herramienta tremendamente eficaz, ya que las ondas electromagnéticas que emite trasladan de manera casi instantánea a una pantalla la densidad del terreno, incluso devolviendo imágenes de una nitidez asombrosa. Se han dado casos de constatar con exactitud la silueta de un cráneo o de otros restos óseos mineralizados. Esta fue la técnica usada para buscar el cadáver de un exterrorista del IRA que había sido confidente de la policía. Se ocultó en España, concretamente en Andalucía, pero sus compatriotas lo encontraron y lo ejecutaron. Sus restos fueron encontrados gracias a este aparato en el interior de un bloque de cemento.

Pero no es esto lo único que necesita este grupo de expertos en criminología, ya que para completar el puzzle también les gustaría contactar con los jóvenes que se encontraban en la parada de guagua y que vieron a Francisco pasar con las cervezas en dirección a la casa del sospechoso. Además, para ellos sería de vital importancia localizar a la vecina anónima que alertó a la madre del desaparecido sobre el posible paradero del joven.

Por ello han habilitado un número de teléfono para que quién pueda aportar algo más sobre esta truculenta historia no dude en hacerlo, ya que la familia se lo agradecerá enormemente. El teléfono es el siguiente: 667202226 y podrán aportar información incluso de manera anónima. La familia ha autorizado a Félix Ríos a actuar como su portavoz en este asunto.

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